Endurance – La disciplina de los afectos y la pasión

Considero que mi relación con el mundo de los caballos es bastante breve – 14 años son pocos comparados con las vidas Miramar feb06 1enteras dedicadas a ellos de la mayoría de mis amigos hípicos.  Sin embargo, son suficientes para haber comprendido con certeza que en toda actividad relacionada con los caballos hay una enorme dosis de pasión.  A veces abiertamente declarada, a veces inconfesada, pero siempre un poco más fuerte que la razón.  Para una gran mayoría, la motivación es puramente el placer del caballo – más como forma de vida que como deporte.  Y para los que viven de esta actividad, aunque a veces los números que ingresan parecen enormes, estoy segura que no siempre compensan los gastos económicos o la inversión en tiempo, esfuerzo y esperanza.  Lo que siempre sobra es el afecto.

El endurance es, por sus características, la disciplina hípica donde el afecto se pone más de manifiesto.  Antes que nada en la relación con el caballo.  Además de las 10 o más horas de una carrera, están los interminables días de entrenamiento.  Y durante todo ese tiempo la preocupación constante de que no le pase nada. Está el afecto que nos demuestran amigos y conocidos cuando nos encontramos en las carreras, y compartimos mate, baldes de agua, consejos y anécdotas.  Y es fundamental para la disciplina el afecto y la dedicación de los organizadores.  A todos nos gusta montar y correr, pero sin organizadores no hay carrera, y pocas veces lo reconocemos.  Y a pesar de las protestas que a veces ocasionan, estoy convencida de que hay una gran dosis de afecto de los veterinarios detrás de cada decisión – por los caballos que tienen obligación de cuidar y por los jinetes, cuya dedicación muchas veces consideran y respetan.

Este fin de semana en Pinamar, todo ese afecto estuvo presente una vez más, y no quiero dejar de agradecer por ello.  Antes que nada a nuestro caballo P&M Daki, que puso pasión , corazón y cuerpo y terminó sus primeros 120km, cansado pero entero, y ya listo para la próxima. A mi equipo maravilloso, que nunca perdió la concentración para que terminar fuera posible, A TODOS los que nos acompañaron, nos esperaron y acompañaron, desde los amigos cercanos, hasta los veterinarios, los stewards y oficiales de la carrera: MUCHAS GRACIAS por el afecto.

Marta

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Y fotos para disfrutar en el sitio de Favio Lorenz.

Qué Debemos Buscar en un Caballo para Adiestramiento?

por Anne Gribbons

He trabajado una gran cantidad de caballos, desde caballos nuevos, que he montado por primera vez, hasta caballos de Grand Prix. A través de los años, he cambiado mi idea acerca de lo que busco en un prospecto para adiestramiento. Como la mayoría de la gente, comencé pensando que quería un caballo con un avance excepcional y mucha suspensión en su batida; ese era el aspecto más importante. Observaba la forma de trotar del caballo, cuánta cadencia tenía, cuánta expresión había, y todo lo demás. Estaba buscando un caballo con grandes movimientos – un trote en el aire y un galope amplio y suspendido.

A través de los años, me dí cuenta que los caballos con grandes movimientos pueden tener aspectos negativos. Muchos de los caballos de este tipo que entrené comenzaron muy bien y ganaron todo hasta Segundo Nivel, a veces Tercer Nivel. Los jueces observaban al caballo con un solo ojo y decían que la reunión llegaría a su tiempo. Recuerdo un caballo en particular que, visto en las clases bajas o suelto en el campo, dejaba a todos simplemente boquiabiertos. El caballo ganó todo. Fue consagrado caballo del año por la U.S. Dressage Federation varias veces y fue imbatible hasta Segundo Nivel. Entonces, el éxito se detuvo bruscamente. A penas comenzamos a tratar de compactarlo y lograr que tomara reunión en sus aires, que se elevara en vez de empujar su cuerpo hacia delante, se ponía frenético. Siempre había sido un caballo agradable y voluntarioso, siempre y cuando no tuviera que lograr reunión. Finalmente lo vendimos, y ahora es un caballo de salto nivel amateur, muy feliz.

Desde entonces, he visto muchos buenos proyectos de adiestramiento, que tenían movimientos enormes y resultaban impresionantes en los niveles inferiores, pero cuando llegaba el momento de reunir el caballo y hacerlo avanzar hacia los niveles FEI, el movimiento muchas veces se transformaba en un inconveniente. Hoy en día, cuando salgo a buscar caballos, siempre pienso en nivel F.E.I. Cuando veo en un campo un caballo joven, flotando en el trote, y con un galope muy amplio, todavía disfruto mirando sus movimientos, me detengo y pienso “Wow”! Pero mi prioridad más importante es la habilidad para lograr la reunión, que puede observarse aún en caballos muy jóvenes, sin necesidad de montarlos. Cuando observo un potro de 2 años como proyecto de adiestramiento moverse suelto en el campo o en la pista, busco habilidad atlética y poder que venga del posterior, no sus movimientos. Por ejemplo, cuando el caballo galopa hacia delante y para de golpe, quiero ver que usa sus patas para equilibrar el resto de su cuerpo. Cuando galopa y llega a una pared o cerca y tiene que parar y dar la vuelta, me gusta que se “siente” y que se deslice hacia el alto, como los caballos western. Me encanta cuando simplemente hacen un giro hacia atrás y salen en otra dirección.

También, me gusta ver al caballo feliz de galopar. Le tiene que gustar galopar y no preferir constantemente el trote. Si los caballos simplemente trotan cuando uno los suelta, me crean dudas con respecto a su galope. Otra cosa que me encanta ver – y esto puede parecer gracioso – es cuando se revuelcan, giran de un lado al otro fácilmente, se levantan y retozan.

Junto con la habilidad para la reunión, el caballo debe poseer aires absolutamente limpios, lo cual quiere decir que el ritmo debe ser puro en el paso, el trote y el galope, ya que las fallas en el paso y el galope son increíblemente difíciles de mejorar, aún montando muy bien. Hay que tener mucho talento y destreza para sacar un buen paso de un paso que tiende a ser lateral, y lo mismo ocurre con el galope. El trote no precisa ser excepcional; puede ser un trote mediocre, inclusive un poco chato. Lo que sí busco es una buena flexión en las rodillas y articulación en las patas posteriores hacia abajo, lo cual puede encontrarse en un trote “normal”. Se puede lograr mucho con el trote, siempre y cuando tenga un ritmo limpio. Cualquier buen jinete puede crear un mejor trote, si el trote original es regular y el caballo tiene una conformación razonablemente buena para la reunión.

Si el trote no es enorme, también es mucho más fácil que el caballo comprenda el piaffe, y luego se lo puede llevar de piaffe a pasaje. En vez de usar el caballo de trote excepcional y llevarlo al pasaje, lo cual es muy fácil para este tipo de caballos, prefiero hacerlo de la otra manera. Así, uno no tiene que acortar el trote para llegar al pasaje, sino más bien lo contrario. De esta manera, también me resulta más fácil controlar las transiciones entre piaffe y pasaje.

Tratar de vender o promover un caballo con buenos aires normales, también es mucho más difícil. La mayoría de la gente queda simplemente fascinada por los caballos de movimientos naturales muy amplios. Pero cuando uno compra un caballo, debe pensar en hacerle la vida lo más fácil posible si es que piensa llevarlo a niveles superiores, considerando sobre todo su capacidad de reunión. Lo último que uno quiere es un caballo que tiene problemas físicos, y tal vez psíquicos con el entrenamiento, y tratar de forzar la reunión. Es mucho mejor trabajar con un prospecto al cual le resulta fácil y natural.

Observe los caballos Olímpicos. Pocos son grandes y fuertes con movimientos muy elásticos. La mayoría de ellos no son tan amplios en sus aires. Lo que sí tienen es el poder para encajar su posterior, elevar sus cuerpos y mantener el equilibrio para el piaffe, pasaje y piruetas. Ojala hubiera sabido esto antes. A veces, hay caballos que lo tienen todo – aires amplios y buena capacidad para la reunión – pero son difíciles de encontrar, y cuando se los encuentra, son muy caros.

Anne Gribbons es un juez FEI “O” de adiestramiento y juez de criadores. Nacida en Suecia, ha representado a los Estados Unidos en numerosas competencias. En 1995, fue miembro, con Metallic, del equipo ganador de la medalla de plata en los Juegos Panamericanos. Es miembro del Comité de Adiestramiento de la U.S.E.F. y de la Junta Consultora de la Fundación del U.S. Equestrian Team. Con su esposo, David, son propietarios de Knoll Dressage, en Chuluota, Florida.

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