P&M Equitación – México

Pasión por los caballos

Duerme Bien su Caballo?

Por Christine Barakat – Traducción libre de Marta Acosta

Le falta sueño a su caballo?

La respuesta puede sorprenderlo, de acuerdo a un veterinario que ha investigado cómo alguna incomodidad física o mental puede dejar a un caballo falto de sueño y demasiado cansado para sostenerse sobre sus patas.

Los caballos necesitan de 30 a 60 minutos de sueño paradójico, durante el cual se produce el sueño REM (Rapid Eye Movement)

Foto por Joanne Meszoly

 

 

El caballo de 12 años estaba parado en la puerta de la pista, esperando para entrar a su prueba, cuando de repente bajó su cabeza y se le doblaron las rodillas.  Estaba casi en el piso cuando reaccionó y logró enderezarse.

Su jóven jinete no se lastimó, pero los dueños decidieron llamar al veterinario.  De vuelta en boxes, el caballo nuevamente casi colapsa.

En su exámen inicial el veterinario no encontró nada anormal.  Estaba perplejo.  El caballo no tenía historia de problemas de salud y nunca había hecho esto antes.

Más tarde, una conversación casual con los propietarios reveló información crítica para el diagnóstico.  El caballo había estado en el concurso durante ocho días, participaba en varias pruebas por día y lo trabajaban entre las pruebas.  A las 10 de la noche cada día había un show de fuegos artificiales, directamente arriba del predio del concurso.  Los ruidos ponían nervioso al caballo y pasaba la noche agitado.

En ese momento, el caballo colapsó nuevamente.  Al observar el episodio de cerca, el veterinario hizo una pregunta extraña:  Durante la semana, vieron sobre su cuerpo restos de viruta que indicaran que el caballo se había echado?  La respuesta fue "No".

Luego de una rápida consulta telefónica con un colega a quien le suelen interesar estos casos, el veterinario regresó con un diagnóstico:  El caballo estaba simplemente privado de sueño.

Durante casi una semana, el pobre caballo no había podido instalarse cómodamente para disfrutar del profundo sueño reconstituyente que sólo sobreviene cuando está echado.  El veterinario recomendó que el caballo volviera a su casa para que pudiera obtener un muy necesitado descanso.  Los dueños hicieron eso, y el caballo nunca volvió a tener un episodio semejante.

La Ciencia del Sueño

Por notable que pueda parecer, la privación de sueño en los caballos no es rara.  Joe Bertone (DVM, MS, DACVIM), el veterinario consultado telefónicamente, ha documentado casi 127 casos similares durante los 24 años de su carrera.  Estos caballos no consiguen tener suficiente sueño paradójico y REM, la fase más profunda del sueño.  Bertone ha presentado artículos acerca de este problema en varias reuniones veterinarias nacionales.

Para comprender lo que es la falta de sueño es necesario analizar las 3 diferentes fases del sueño equino.  Primero viene la fase de descanso profundo, durante la cual el caballos está relajado pero se despierta fácilmente.  Luego viene la fase de onda suave:  durante esta fase el caballo está aún más relajado pero conserva cierta tonicidad muscular y sus ondas cerebrales aparecen en un electro-encéfalograma como lentas y amplias.  Ambas fases pueden ocurrir mientras el caballo está de pie.

Finalmente, el caballo puede entrar al sueño paradójico, así llamado porque el cerebro está tan activo durante esta fase del sueño como cuando está despierto.  El sueño REM, caracterizado por rápidos movimientos de los ojos debajo de los párpados cerrados, ocurre durante este período.

Antes de entrar en la fase paradójica del sueño, "los caballos se despiertan durante un momento en la fase intermedia, controlan la seguridad del entorno, y se acuestan," dice Bertone.  "El caballo entra nuevamente la la fase de descanso profundo, luego en la fase de onda suave, y si se encuentra cómodo en el entorno, entrará en el sueño paradójico, ya sea acostado de lado o escondiendo la cabeza en un costado."

En la fase paradójica del sueño aparecen movimientos rápidos de los ojos, pérdida de reflejos y función muscular, y aumento de la actividad cerebral.  Un caballo dormitando con una pata levantada puede estar en las fases de descanso profundo o de onda suave, pero para alcanzar el sueño paradójico los músculos del cuerpo deben estar completamente relajados y necesita acostarse.

Las personas necesitan de dos a tres horas diarias de sueño paradójico.  Los caballos, por el contrario, necesitan de 30 a 60 minutos por día, dice Bertone.  "Esta información fue publicada por primera vez en los años 60 y 70, y presentada nuevamente en una revisión en los años 80, mayormente por investigadores franceses y franco-canadienses.  Pero parecemos haberlo olvidado, tal vez porque los caballos necesitan tan poco sueño paradójico."

Bertone dice que los caballos no tienen ciclos diarios de sueño como las personas, de modo que probablemente no necesiten sueño paradójico todos los días.

Por otra parte no pueden estar demasiado tiempo sin "recostarse y dormir profundamente.  Existe la idea tradicional de que los caballos pueden obtener todo el sueño que necesitan estando de pie – simplemente, no es verdad."

"Basándome en los casos que he reunido, y dependiendo de una cantidad de factores, los caballos que muestran estas señales clínicas (de falta de sueño) pueden por lo general tolerar de 7 a 14 días sin sueño paradójico, pero después comienzan a mostrar "ataques de sueño".  Sin embargo, algunos caballos parecen resistir mucho más tiempo." 

Aunque los síntomas puedan parecer similares, la falta de sueño no está relacionada con la narcolepsia, una condición que se caracteriza por períodos de sueño profundo frecuentes e incontrolables, dice Bertone.

"La narcolepsia es un problema neurológico específico, en el cual los caballos se deslizan en forma instantánea hacia el sueño paradójico y REM, sin los períodos precedentes habituales de onda suave.  Se desploman en el suelo y  no se recuperan, y por lo general es en respuesta a algún tipo de stress, alteración o ejercicio,” dice Bertone.  “En cambio, los caballos que yo describo como faltos de sueño están simplemente exhaustos.  Unos días en un medio confortable y se recuperan con la posibilidad de obtener sueño paradójico.”

Causas Físicas:  Cuando Dormir Duele

Bertone ha encontrado que la falta de sueño puede tener una cantidad de causas físicas.  A algunos caballos viejos, por ejemplo, les resulta simplemente imposible acostarse a dormir.  Ese era el problema de un caballos de 23 años que de repente comerzó a tener episodios de casi caerse varias veces al día.  Temiendo que el caballo estuviera entrando en su fase final, los dueños le pidieron ayuda a Bertone. 

Pero el exámen físico no mostró ningún problema importante de salud, a no ser una osteoartritis en ambas manos. Bertone preguntó a los dueños cuándo se había revolcado el caballo por última vez, pero no lo recordaban.  Con la corazonada de que podía tratarse simplemente del hecho de que le resultaba doloroso al caballo acostarse, Bertone prescribió buta para controlar el dolor.  A los pocos días vieron al caballo tendido en el suelo durmiendo, y sus episodios de colapsos terminaron.

“Además de la obvia rigidez de las articulaciones, en estos casos una clave importe es que no se revuelquen.  Si no se acuestan para revolcarse, pueden estar demasiado incómodos para acostarse a dormir.  En estos casos es usual dar buta u otro antinflamatorio por unos días, los caballos se sienten más cómodos, se acuestan, consiguen sueño paradójico, y los episodios acaban.”

Otros casos de falta de sueño relacionados con dolor no son tan simples.  Bertone trató a un Cuarto de Milla de 12 años que había comenzado a perder peso misteriosamente.  El caballo de 1.60m bajó de 600 kilos a apenas 450 kilos.  El exámen físico mostró sólo un hallazgo importante:  dos pequeñas cicatrices y falta de pelo en los nudos de las manos.

Debido a su mala condición física, el caballo fue admitido al hospital para hacerle pruebas.  Durante su estadía, el personal médico notó que el caballo nunca se acostaba, pero ocasionalmente parecía a punto de caerse.  Se recuperaba cuando los nudos cedían, lo cual posiblemente explicaba las extrañas cicatrices.

Las pruebas de laboratorio y exámenes fisicos eran tan normales que Bertone decidió investigar con rayos X.  “Camino a radiología, mientras yo conducía al caballo, un estudiante notó que un extraño sonido venía del abdomen.  Dijo que sonaba como piedras golpeando unas con otras en el río.”  Bertone le pidió al estudiante que él condujera al caballo para poder escuchar el ruido, y oyó lo mismo.  Además de las placas de pecho, pidió también radiografías de abdomen.  Las imágenes revelaron dos grandes formaciones minerales, llamadas enterolitos, en el colon del caballo.

Durante la operación para remover las piedras, el cirujano también descubrió que el intestino gruso estaba pegado al diafragma.  Se removieron las piedras y se liberó el diafragma.  Casi inmediatamente, al llegar al su box después de la cirugía, el caballo se acostó de lado para dormir.  “Creo que cada vez que el caballo trataba de acostarse, el cólon tiraba del diafragma, lo cual debía ser muy doloroso.  Al liberarse el cólon, el pobrecito durmió casi dos días seguidos.”  Los episodios de colapso nunca se repitieron, y el caballo aumentó 100 kilos en tres meses.

Causas Mentales:  Demasiada Estimulacion

A menudo, no es el dolor físico sino el malestar emocional o el stress lo que le impide a un caballo obtener el descanso adecuado.  Un Cuarto de Milla de 10 años había tenido varios episodios en el día de casi caerse, cuando llamaron a Bertone.  Los dueños temían que tuviese mieloencefalitis equina (EPM) pero no había ningún otro síntoma neurológico, por lo cual era poco probable.   Un examen físico completo no reveló nada anormal.  Se sabía que el caballo se revolcaba frecuentemente, lo cual eliminaba la posibilidad de un problema físico que le impidiera acostarse.  Bertone se concentró en buscar una base en la conducta para el extraño problema del caballo.

Resultó ser que el caballo había sido comprado y trasladado a su nuevo hogar alrededor de dos semanas antes de que comenzaran los episodios de colapso.  En su casa anterior, había compartido una gran pastura con unos 150 caballos, incluidas varias yeguas.  En su nueva pastura, el caballo estaba solo.  Bertone sugirió a los dueños que le pusieran un compañero en el campo.  Pidieron prestada una yegua minitura de 20 años, y tres días después de su llegada el caballo se acostó y durmió casi un día entero.  Sus episodios nunca se repitieron.

Muchos caballos necesitan una fuerte presencia femenina en la manada para sentirse lo suficientemente seguros para dormir.  “La sociedad equina es muy matriarcal.  Las yeguas son responsables por el bienestar diario de la manada y son las centinelas que cuidan a los otros caballos mientras descansan.  Los machos pueden cumplir este rol, pero en general, es tarea de yeguas.  Hay estudios que comprobaron que los caballos miran a la yegua más cercana antes de acostarse.  Estos caballos se sienten más seguros sabiendo que hay una yegua cuidando.  No parecen confiar tanto en los padrillos o los otros castrados.”

De hecho, la práctica de separar hembras y castrados en campos diferentes, puede tener como consecuencia castrados muy cansados.

En un caso similar, Bertone fue llamado para una consulta sobre un castrado Pinto de 10 años, que frecuentemente casi colapsaba cuando estaba atado a dos vientos.  El examen físico no reveló nada, pero conversando sobre la situación social del caballo, supo que anteriormente el caballo estaba solo con otro en la pastura.  Cuando se agregó un castrado más joven al grupo, el Pinto lo provocaba y perseguía constantemente.  Aún montado, la actitud del Pinto cambió – se volvió desagradable e impredecible, moviendo la cabeza y con conductas evasivas.

Estos problemas hicieron que el dueño del Pinto decidiera venderlo poco después de la consulta con Bertone.  Por curiosidad, Bertone consultó con la nueva dueña, quien dijo que no había tenido ningún problema de conducta ni de otro tipo.  Lo único raro, dijo, era lo mucho que había dormido durante la primera semana en su nueva casa.  También mencionó que el Pinto vivía ahora con una manada donde una yegua estaba a cargo, pero se había adaptado muy bien y la seguía todo el día.

Bertone teoriza que el caballo se estaba agotando tratando de imponer su jerarquía en su antigua manada.  Al cambiar de grupo no sintió la necesidad de dominar, se pudo relajar y descansar.

Identificar Problemas de Sueño

Estos casos ilustran la necesidad de considerar la falta de sueño como una causa posible de aparentes colapsos, o tal vez también de otras perezas inexplicables.  “Nunca le dí importancia al sueño en los caballos hasta que hice la conexión con el hecho de que, estos caballos comúnmente identificados como narcolépticos, no reunen los síntomas de esa enfermedad.  También me preocupaba el hecho de que se sospechaba de EPM en estos caballos cuando era imposible asociar la mieloencefalitis equina con los cambios que causaban estos síntomas clínicos.  Desafortunadamente por lo general se le diagnostican a estos caballos todo tipo de problemas y se los trata sin éxito.

Bertone ha desarrollado un simple protocolo de diagnóstico basado en tres preguntas básicas para identificar caballos sanos en otros aspectos, que están sufriendo falta de sueño.

1.  Ha visto revolcarse a su caballo últimamente?  Si el dueño dice “no”, Bertone investiga la posibilidad de dolor músculo-esqueletal o abdominal.  Si el dueño dice “sí”, investiga problemas de conducta.

2.  Ha cambiado algo en la situación social del caballo últimamente?  Si el dolor no es la causa, pasamos al ámbito social.  El objetivo es descubrir por qué no se siente lo suficientemente cómodo como para acostarse.  Por lo general, agregar un caballo al grupo, o remover a un animal agresivo, resuelve el problema.  Hay que experimentar con distintos grupos y un poco con el medio y dar algunos días después de cada cambio para ver cómo funciona.  Las instalaciones también deben tenerse en cuenta.  A lo mejor el caballo necesita un box más grande, o más cama, o un vecino de box diferente.”

3.  Son los alrededores ruidosos o molestos?  “Un caso de pérdida de sueño era el resultado de una autopista cercana en reparación durante siete días.  Mover el caballo a un piquete lejos de la construcción resolvió el problema.  Poco tiene que ver si los ruidos son de noche o de día, porque los hábitos de sueño de un caballo no dependen de la hora del día.

Este proceso de prueba y error puede llevar varias semanas, pero cuando se encuentra la solución, los resultados son notables:  “En estos casos los caballos están simplemente tan aliviados de poder finalmente acostarse y dormir.  Pasan varios días recuperándose y luego vuelven a los hábitos normales de sueño.  Y están mucho más contentos y saludables sólo con eso, lo cual hace mucho sentido:  Quién no necesita y aprecia una buena noche de sueño, o una buena siesta?

 

Este artículo apareció originalmente en el número de Febrero 2007 de la revista EQUUS.

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Esta entrada fue publicada en 15 enero 09 por .
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